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Cómo llegar al Munal en Día de Muertos y por qué los perros son protagonistas de su ofrenda

El Museo Nacional de Arte (Munal) se ubica en Tacuba 8, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, dentro de un edificio neoclásico frente a la Alameda Central. La zona concentra otros recintos culturales y es accesible desde varias líneas de transporte público, lo que facilita la visita desde distintos puntos de la capital durante las fechas de la ofrenda, cuando el periodo de exhibición coincide con las celebraciones tradicionales de Día de Muertos en México.

Las rutas para llegar

La opción más directa es el metro. La estación Bellas Artes, sobre las líneas 2 y 8, queda a unos minutos de caminata del museo, y la estación Allende, también de la línea 2, es otra alternativa cercana. Quienes prefieren el Metrobús pueden bajar en la estación Bellas Artes de la línea 4, mientras que el trolebús tiene parada en el mismo punto dentro del corredor Eje Central.

Para quienes llegan en automóvil, el acceso recomendado es por el Eje Central Lázaro Cárdenas con dirección hacia la calle Donceles. Conviene tener presente que se trata de una zona con alta afluencia peatonal durante los días de la ofrenda, por lo que el transporte público suele ser la forma más práctica de acercarse.

La cosmovisión nahua y el papel de los perros

Más allá de la ubicación, la propuesta del Munal tiene un trasfondo simbólico que da sentido a toda la instalación. Según la cosmovisión nahua, los perros ayudan a las almas a cruzar un río caudaloso que separa el mundo de los vivos del descanso eterno. El museo retoma esta creencia para construir el eje simbólico de la instalación, que vincula el lazo entre los humanos y los animales con una práctica ritual prehispánica.

La museografía presenta esta relación como una promesa de reencuentro: el animal que acompañó a una persona en vida se convierte, en la ofrenda, en el puente hacia el otro lado. Así, la visita al museo permite no solo recorrer una de las ofrendas de la temporada en pleno corazón de la ciudad, sino también acercarse a una tradición que da a los compañeros de cuatro patas un lugar central en la memoria y en el tránsito de quienes ya no están.