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ZipRider en Barrancas del Cobre: vuela a 135 km/h sobre el cañón más profundo de México

¿Te gustan las emociones fuertes? En las Barrancas del Cobre puedes lanzarte en la tirolesa más alta y rápida de México: el ZipRider.

Imagina lanzarte al vacío desde una plataforma a 2,554 metros de altura, con el viento azotando tu rostro y el paisaje más imponente de México desplegándose bajo tus pies. El ZipRider en las Barrancas del Cobre no es una atracción turística cualquiera: es una experiencia que desafía los límites de la adrenalina. Con velocidades que alcanzan los 135 kilómetros por hora, esta tirolesa tipo silla recorre 2,554 metros en menos de un minuto, conectando el Parque Barrancas con el fondo del cañón. «Es como volar, pero sin alas», describe Carlos Gómez, un turista de Monterrey que la probó en 2026.

El récord de velocidad registrado en el ZipRider es de 132 km/h, pero los operadores aseguran que, en condiciones ideales, puede superar los 135 km/h. La atracción, inaugurada en 2020, es la más alta de su tipo en el país y una de las pocas en el mundo que permite descender sobre un cañón. Para participar, los visitantes deben firmar una carta de responsabilidad, pesar entre 40 y 120 kilos y usar casco y arnés. «No es para cardíacos», advierte el manual de seguridad.

El trayecto comienza en la estación superior del Parque Barrancas, donde los visitantes son llevados en un camión hasta la plataforma de lanzamiento. Desde ahí, la vista abarca la unión de las barrancas del Cobre, Tararecua y Urique, un espectáculo de rocas rojizas y vegetación dispersa. «El primer segundo es el más aterrador, pero luego te das cuenta de que estás volando», cuenta Ana Martínez, una influencer de viajes que documentó su experiencia en TikTok. El viaje termina en la estación inferior, donde los participantes reciben un diploma de «Aventurero de las Barrancas».

Para los menos atrevidos, el Parque Barrancas ofrece alternativas como el teleférico —con capacidad para 60 pasajeros y un recorrido de tres kilómetros a 400 metros sobre el vacío— o la vía ferrata, una ruta de escalada con arneses y cables de seguridad. Pero el ZipRider sigue siendo el rey de las redes. En Instagram, los hashtags #ZipRiderBarrancas y #VuelaSobreElCañón acumulan más de 50,000 publicaciones, muchas de ellas con videos en cámara lenta que capturan el momento exacto del lanzamiento.

La temporada ideal para vivir esta experiencia es entre octubre y abril, cuando el clima es seco y las condiciones climáticas son más estables. El costo es de $450 pesos por persona, y las reservaciones se hacen en línea en parquebarrancas.com. «No es barato, pero vale cada peso», dice Luis Hernández, un viajero frecuente que ha probado tirolesas en Costa Rica y Colombia. «Aquí la sensación es única porque el paisaje es épico».

Más allá de la adrenalina, el ZipRider es un ejemplo de cómo el turismo de aventura puede coexistir con la conservación. El Parque Barrancas destina el 10% de los ingresos de esta atracción a proyectos de reforestación y limpieza de senderos. «Queremos que los visitantes se lleven una experiencia inolvidable, pero también que dejen el lugar mejor de como lo encontraron», explica el gerente del parque.

Si buscas una foto para recordar o un video para viralizar, el ZipRider es tu mejor opción. Pero prepárate: una vez que sientas el viento en tu cara y veas el cañón desaparecer bajo tus pies, querrás repetirlo. Eso sí, lleva ropa cómoda, audífonos para proteger tus oídos del viento y, sobre todo, muchas ganas de vivir la aventura de tu vida.